«Encontrar un acompañamiento de calidad para nuestras criaturas» Esta es la necesidad social con la que topan muchas familias que, tras las bajas de maternidad y paternidad (claramente escasas) y la consecuente vuelta al trabajo, se ven empujadas ante uno de los grandes retos de la crianza: la conciliación. 

Por esta razón, en gran parte de Europa, llevan años apostando por la figura de Madre de Día: un servicio que apoya en la carencia de otras soluciones sociales para la conciliación laboral-familiar. Del mismo modo, bajo demanda de las familias, también surgieron en España hace más de una década. 

Las madres de día somos profesionales de la educación y la crianza, que acogemos en nuestro propio hogar a niños y niñas de entre 0 y 3 años, con una ratio muy reducida, lo que permite un acompañamiento desde el respeto a los proceso de vida y ritmos individuales de cada criatura, además de una atención de calidad. 

La actividad tiene lugar en nuestro propio hogar con el fin de propiciar al niño o niña un entorno cálido, familiar y de confianza. Los espacios y estancias están preparados según el momento de desarrollo e intereses del grupo acompañado. Para ello disponemos de materiales pensados para favorecer las necesidades de juego y comprensión de la realidad. 

A su vez, los cuidados marcan el eje principal de nuestra rutina, dedicandoles tiempo suficiente y acciones amables que alimentan el vínculo entre la Madre de Día y el niño o niña, lo que genera la seguridad necesaria para un desarrollo saludable y equilibrado. 

Para ello, nuestro acompañamiento se basa en una observación y escucha desde la empatía y el no juicio, favoreciendo al clima del grupo y a una convivencia armónica. Del mismo modo, atendemos a las dificultades que puedan surgir durante la crianza, aportando herramientas y estrategias que ayuden a los progenitores a continuar este acompañamiento en casa. 

Dicho esto, las Madres de Día en Andalucía debemos cumplir una serie de requisitos: de formación, burocráticos, espaciales y de desempeño. Por lo tanto, con la finalidad de establecer y velar por el cumplimiento de estos criterios, que cuidan la integridad de nuestra profesión, se creó, sin ánimo de lucro, la asociación de Madres y Padres de Día de Andalucía. 

Desde esta plataforma se guía y forma a las nuevas interesadas en emprender con su propia iniciativa, y se acoge a todas las Madres y Padres de Día de la comunidad andaluza. 

Además, desde la asociación luchamos por conseguir una normativa que regule y dé entidad a nuestra profesión, tal como ya hacen en otras comunidades autónomas de nuestro país, para poder continuar ofreciendo esta otra opción de atención a la infancia a familias que lo necesiten y elijan. 

Por último, hoy sabemos, gracias a numerosos estudios , que durante los primeros años de vida se forja nuestra personalidad, es decir, toda experiencia vivida en esta primera etapa, permanece en el subconsciente del individuo, como si de una huella en arcilla fresca se tratara. Esto incide en su manera de comprender el mundo, de expresarse y de relacionarse

Durante la adultez, pues todo lo que experimente y aprenda influirá en su desarrollo y ayudará a que éste evolucione, madure y cambie, dando lugar a un ser sociable, empático, comunicativo y comprensivo consigo mismo/a y con el entorno. He aquí nuestro punto de partida como Madres de Día: la conciencia sobre lo delicado e importante de la primera infancia, de cuidar su ambiente, sus estímulos, sus relaciones afectivas y sus ritmos, para que puedan crecer siendo seres saludables y vivos en todos los sentidos.

Agradecemos a las autoras del texto, Isabel López y Lorena Jiménez, de la Asociación de madres de día de Andalucía.

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