Ojalá no hubiera trabajado tan duro. Este fue uno de los mayores arrepentimientos de hombres y mujeres al final de sus vidas. En el libro de ‘Antes de irse: una vida transformada en convivencia con personas frente a la muerte‘, La enfermera australiana Brownie Ware enumeró cinco grandes lamentos de las personas que deben enfrentar el difícil momento de la muerte. Uno de ellos fue la tristeza del paciente por no haber estado tan presente en la vida de sus hijos.

El caso es que no es de extrañar que los pacientes terminales hayan dicho que querían trabajar menos. Desafortunadamente, vivimos en un mundo donde tener es más importante que ser. Tenerlo requiere trabajo, trabajo y trabajo. Tanto hombres como mujeres se ven obligados a trabajar muchas horas para ganar lo suficiente para sobrevivir. Algunos, es cierto que ya ganan más de lo que necesitan para sobrevivir, sin embargo la ambición y la adicción al trabajo les impiden hacer una pausa y vivir otro ritmo de vida más saludable.

Estas personas al final de su vida tendrán en cuenta que, al dedicar tiempo al trabajo, dejaron de dedicar tiempo a sus hijos y a la compañía de sus amigos y familiares. El ambiente de trabajo agota las energías del trabajador, dejándolo cansado. Muchos quieren llegar a casa y descansar, y acaban dejando de lado sus deberes de padres o madres (delegándolos en los abuelos, por ejemplo, o en la televisión).

Sin embargo, existe una forma de conciliar trabajo y maternidad / paternidad. Superar las dificultades y dar una mejor calidad de presencia y dedicarle tiempo a tu hijo es posible. Empiece por asegurarse de que el estrés y la carga de trabajo no afecten a la maternidad / paternidad.

. Pide permiso en tu trabajo para asistir a actividades relacionadas con la educación de tus hijos (reuniones escolares, fiestas escolares, reuniones con profesores, etc.) y consultas relacionadas con la salud (controles médicos, vacunas, enfermedades, etc.).

. Si por motivos laborales no puedes asistir a actividades educativas o citas médicas, intenta estar informado de su progreso, de cómo se desarrolló la actividad. Incluso en casa, puedes encontrar formas de estar presente en todo momento en la vida de tu hijo. Una buena conversación diaria preguntando cómo le fue en el día es una buena señal. Inspírate con el cuento ‘nudo en la sábana”.

. Si trabajas a tiempo completo, asegúrate de que el tiempo de cuidado que dedicas a tu hijo sea de calidad, es decir, si estás con tu hijo, evita distracciones como la televisión o el móvil. Comparte momentos exclusivos, mantén el buen trato, presta atención a sus necesidades, muestra interés por sus gustos y preferencias.

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