Una de las claves para encontrar la felicidad y la paz interior es saber reconocer nuestras emociones. Esto nos permitirá ser auténticos y fieles a nosotros mismos. De ahí que sea muy importante, desde temprana edad, aprender a expresar, gestionar y controlar nuestras emociones.

Como seres humanos, expresamos nuestras emociones todo el tiempo. Sin embargo, a menudo, debido a que no sabemos cómo lidiar con ellas, tendemos a reprimirlas, sin dejar que fluyan de forma natural. No vivirlas correctamente produce en nosotros heridas que nos marcan de por vida. De esta manera, no solo debemos demostrar alegría, sino también experimentar nuestras frustraciones, miedos y vergüenza.

Trabajar las emociones en nuestra vida nos liberará de problemas e inquietudes que, en el futuro, puedan causarnos problemas.

Podemos aprender que llorar no es malo, ya que es parte del proceso de expresar enojo o tristeza. Asimismo, aprendimos que ser feliz es muy bueno, pero que no siempre puede ser así. Sentirse avergonzado es normal, pero no puede ser dominante en nuestras vidas o decisiones.

¿Y cómo ser auténtico?

Los padres somos responsables de favorecer este proceso de aprendizaje para nuestros hijos. Podemos ayudarlos a identificar sus emociones, dando los nombres a cada uno de ellas. También podemos mostrarles cómo manejarlas y controlarlas adecuadamente para que puedan aprender de las experiencias positivas y negativas.

Ir arriba